Con el paso de los años, el organismo experimenta cambios que pueden hacer que determinadas infecciones tengan una mayor repercusión sobre la salud. Además, la presencia de enfermedades crónicas, problemas de movilidad o situaciones de dependencia puede aumentar la vulnerabilidad de algunas personas mayores.
Entre las enfermedades en personas mayores que requieren especial atención se encuentran las infecciones urinarias y respiratorias. Detectarlas a tiempo es especialmente importante porque sus síntomas no siempre se manifiestan de la misma forma que en personas más jóvenes.
Un cambio repentino en el comportamiento, una mayor debilidad, pérdida de apetito, somnolencia o desorientación pueden acompañar a determinados procesos infecciosos y deben ser valorados por un profesional sanitario.
Por ello, familiares y cuidadores deben conocer las principales señales de alerta y adoptar medidas preventivas que ayuden a proteger la salud de la persona mayor.
¿Por qué las infecciones pueden afectar más a las personas mayores?
El envejecimiento se acompaña de cambios progresivos en el funcionamiento del sistema inmunitario. Esto no significa que todas las personas mayores enfermen con mayor frecuencia, pero sí puede influir en la capacidad del organismo para responder frente a determinados microorganismos.
También existen otros factores que pueden incrementar el riesgo:
- Presencia de enfermedades crónicas.
- Diabetes.
- Enfermedades pulmonares o cardiovasculares.
- Problemas de movilidad.
- Incontinencia urinaria.
- Uso de sondas urinarias.
- Dificultades para mantener una hidratación adecuada.
- Situaciones de dependencia.
- Determinados tratamientos que afectan al sistema inmunitario.
En ocasiones se utiliza el término enfermedades de la vejez para referirse a patologías más frecuentes a edades avanzadas. Sin embargo, muchas enfermedades no son una consecuencia inevitable del envejecimiento. La prevención, el seguimiento médico y unos cuidados adecuados pueden reducir riesgos y ayudar a mantener una mejor calidad de vida.
Infecciones de orina en personas mayores
Las infecciones de orina en personas mayores son uno de los problemas infecciosos que requieren especial vigilancia. Se producen cuando microorganismos afectan a alguna parte del aparato urinario, principalmente la vejiga, aunque también pueden alcanzar otras estructuras.
Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:
- Dolor o escozor al orinar.
- Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
- Sensación urgente de orinar.
- Dolor en la parte inferior del abdomen.
- Cambios en la continencia habitual.
- Sangre en la orina.
- Dolor lumbar.
- Fiebre o escalofríos.
En personas mayores frágiles los síntomas pueden ser menos evidentes y aparecer acompañados de cambios en el estado general o en el comportamiento.
Desorientación en ancianos por infección: ¿puede ocurrir?
La desorientación en ancianos por infección es una situación que puede aparecer en algunos procesos infecciosos, incluidas determinadas infecciones urinarias.
Una persona mayor puede presentar de forma repentina confusión, agitación, somnolencia, dificultad para mantener la atención o cambios importantes respecto a su comportamiento habitual. Este cuadro de confusión aguda se conoce como delirium.
Sin embargo, es importante no atribuir automáticamente cualquier episodio de desorientación a una infección de orina. La confusión repentina también puede aparecer por otros problemas, como alteraciones metabólicas, efectos de medicamentos, deshidratación, problemas respiratorios, accidentes cerebrovasculares u otras enfermedades.
Por este motivo, cuando una persona mayor presenta una desorientación de aparición brusca debe solicitarse valoración sanitaria para identificar la causa.
¿Puede existir deterioro cognitivo por infección urinaria?
Cuando aparece confusión durante una infección, familiares y cuidadores pueden interpretarla como un deterioro cognitivo por infección urinaria.
Es importante diferenciar ambos conceptos. El delirium se caracteriza por aparecer de manera relativamente rápida y producir alteraciones fluctuantes de la atención, la orientación y el comportamiento. Esto es diferente de un deterioro cognitivo crónico, que suele evolucionar durante periodos más prolongados.
Una infección puede desencadenar un episodio de confusión aguda en una persona vulnerable, especialmente cuando existen previamente problemas cognitivos. Una vez tratada la causa, el estado mental puede mejorar, aunque la evolución depende de cada paciente.
Por ello, cualquier cambio cognitivo brusco debe ser estudiado por un profesional sanitario y no debe considerarse simplemente una consecuencia normal de la edad.
Infecciones respiratorias en adultos mayores
Las infecciones respiratorias en adultos pueden afectar desde las vías respiratorias superiores hasta los pulmones. Algunos ejemplos son la gripe, la COVID-19, las infecciones provocadas por el virus respiratorio sincitial y determinados tipos de neumonía.
Las personas de edad avanzada y aquellas que presentan enfermedades pulmonares, cardiovasculares o un sistema inmunitario debilitado pueden tener un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.
Los síntomas pueden variar dependiendo del tipo de infección, pero conviene prestar atención a:
- Tos persistente o diferente a la habitual.
- Fiebre o escalofríos.
- Dificultad para respirar.
- Sensación de falta de aire.
- Cansancio o debilidad importantes.
- Dolor o molestias en el pecho.
- Pérdida notable del apetito.
- Empeoramiento general del estado de salud.
En una persona mayor, un empeoramiento repentino, dificultad respiratoria o una alteración importante del nivel de consciencia requieren valoración sanitaria.
Cómo prevenir las infecciones en personas mayores
Aunque no es posible evitar todas las infecciones, sí pueden adoptarse medidas para disminuir el riesgo y favorecer una detección temprana.
Mantener una correcta higiene de manos
El lavado frecuente de manos es una de las medidas básicas para reducir la transmisión de microorganismos.
Resulta especialmente importante antes de preparar alimentos, después de ir al baño, después de atender determinados cuidados personales y cuando se ha estado en contacto con una persona enferma.
Mantener una hidratación adecuada
Una correcta hidratación es importante para el funcionamiento general del organismo y del sistema urinario.
En algunas personas mayores disminuye la sensación de sed, por lo que familiares y cuidadores pueden tener que prestar mayor atención a la cantidad de líquidos ingeridos.
Las necesidades de hidratación deben individualizarse cuando existen enfermedades renales, cardiovasculares u otras condiciones para las que un profesional sanitario haya establecido restricciones.
Cuidar la higiene íntima
Mantener una higiene adecuada ayuda a reducir problemas relacionados con la piel y la zona genital.
En personas con incontinencia es especialmente importante realizar los cambios necesarios, limpiar correctamente la piel y evitar que permanezca húmeda durante periodos prolongados.
Cuando existe una sonda urinaria, deben seguirse las recomendaciones proporcionadas por los profesionales sanitarios encargados de su cuidado.
Reducir el riesgo de infecciones respiratorias
Para prevenir determinadas infecciones respiratorias conviene mantener una buena higiene de manos, ventilar los espacios interiores y evitar, cuando sea posible, el contacto estrecho con personas que presentan síntomas infecciosos.
También es aconsejable consultar con el profesional sanitario qué vacunaciones corresponden según la edad, antecedentes médicos y situación individual del paciente.
Mantener las enfermedades crónicas controladas
Diabetes, enfermedades respiratorias, cardiopatías y otros problemas crónicos pueden influir en el impacto que una infección produce sobre una persona mayor.
Cumplir correctamente los tratamientos prescritos y acudir a los controles médicos ayuda a detectar posibles cambios y mantener estas enfermedades bajo seguimiento.
Cómo detectar una posible infección en una persona mayor
No todas las infecciones producen síntomas evidentes desde el principio. Por ello, además de observar signos concretos, resulta útil prestar atención a cambios respecto al estado habitual de la persona.
Algunas señales que pueden justificar una valoración sanitaria son:
- Fiebre o temperatura anormalmente baja.
- Escalofríos.
- Confusión o desorientación de aparición reciente.
- Mayor somnolencia de lo habitual.
- Debilidad intensa.
- Pérdida de apetito.
- Dolor al orinar.
- Cambios importantes en la frecuencia urinaria.
- Dificultad para respirar.
- Empeoramiento rápido del estado general.
Especialmente ante una desorientación repentina, dificultad respiratoria importante o un deterioro acusado del estado de salud, no conviene esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.
¿Cómo se tratan las infecciones en las personas mayores?
El tratamiento depende completamente del origen de la infección, su localización, la gravedad y el estado general del paciente.
No todas las infecciones requieren antibióticos. Los antibióticos únicamente son eficaces frente a determinadas infecciones bacterianas y deben administrarse siguiendo una indicación médica.
Cuando se sospecha una infección urinaria, respiratoria o de otro tipo, el profesional sanitario puede necesitar valorar los síntomas, realizar una exploración y, cuando corresponda, solicitar pruebas para determinar el tratamiento adecuado.
Es importante evitar la automedicación y no utilizar antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores.
Cuidados de enfermería para personas mayores en el domicilio
En personas dependientes, encamadas o que necesitan seguimiento sanitario, disponer de apoyo profesional en casa puede facilitar el control de su estado general y la realización de determinados cuidados.
Ofrecemos un servicio de enfermería a domicilio en Málaga orientado a proporcionar atención profesional adaptada a las necesidades de cada paciente, incluyendo atención a personas mayores y dependientes, administración de tratamientos pautados y seguimiento de los cuidados.
La observación diaria también desempeña un papel importante. Familiares, cuidadores y profesionales que conocen el estado habitual del paciente pueden identificar con mayor facilidad cambios en su comportamiento, movilidad, alimentación o estado general.
Si necesitas conocer otras soluciones para el cuidado de personas mayores, pacientes dependientes o personas en recuperación, puedes consultar los diferentes servicios de Ipsomedical.
Preguntas frecuentes sobre infecciones en personas mayores
¿Una infección de orina puede provocar desorientación en una persona mayor?
En algunas personas mayores, especialmente si son frágiles o presentan problemas cognitivos previos, una infección urinaria puede asociarse con un episodio de confusión aguda o delirium.
Sin embargo, la aparición repentina de desorientación puede tener muchas otras causas, por lo que debe ser valorada por un profesional sanitario.
¿Cómo saber si una persona mayor tiene una infección urinaria?
Puede presentar síntomas como dolor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, urgencia, cambios en la continencia, dolor abdominal o lumbar, fiebre o escalofríos.
En algunas personas mayores también pueden aparecer cambios en el comportamiento o confusión, pero estos síntomas por sí solos no permiten diagnosticar una infección urinaria.
¿Cuáles son las infecciones más frecuentes en personas mayores?
Entre las que requieren mayor vigilancia se encuentran las infecciones urinarias y las infecciones respiratorias. El riesgo concreto depende de la edad, las enfermedades previas, el grado de dependencia y otros factores individuales.
¿Cómo prevenir las infecciones respiratorias en adultos mayores?
Entre las medidas generales se encuentran una correcta higiene de manos, ventilar los espacios, evitar el contacto estrecho con personas enfermas y mantener actualizadas las vacunaciones recomendadas para cada persona según las indicaciones de los profesionales sanitarios.
¿La confusión por una infección significa que existe demencia?
No necesariamente. Una alteración cognitiva que aparece de manera brusca puede corresponder a un cuadro de delirium y tener múltiples causas, entre ellas algunas infecciones.
La demencia y otros deterioros cognitivos suelen presentar una evolución diferente, por lo que cualquier cambio repentino en el estado mental requiere valoración médica.