La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina y puede aparecer a cualquier edad, aunque resulta más frecuente entre las personas mayores. Cuando además existe una situación de dependencia, movilidad reducida o deterioro cognitivo, controlar las pérdidas y mantener una buena higiene puede convertirse en una parte importante de los cuidados diarios.
Sin embargo, tener incontinencia no debe considerarse simplemente una consecuencia normal de hacerse mayor. Detrás de las pérdidas de orina pueden existir diferentes causas y, en muchos casos, es posible reducir los síntomas o mejorar su manejo tras una valoración adecuada.
Conocer los tipos de incontinencia urinaria en ancianos, identificar las circunstancias en las que aparecen las pérdidas y adaptar el entorno puede ayudar tanto a la persona afectada como a sus familiares y cuidadores.
¿Cuáles son los tipos de incontinencia urinaria en ancianos?
Existen distintos tipos de incontinencia urinaria y una misma persona puede presentar características de varios de ellos. Diferenciarlos es importante porque las causas y las medidas de tratamiento pueden variar.
Incontinencia urinaria de urgencia
La incontinencia de urgencia aparece cuando la persona siente una necesidad repentina e intensa de orinar y no consigue llegar al baño antes de que se produzca la pérdida.
Puede estar relacionada con una vejiga hiperactiva y es especialmente frecuente entre las personas mayores.
En algunos casos también puede aparecer de forma temporal como consecuencia de una infección urinaria u otros problemas de salud, por lo que un cambio repentino en el control de la vejiga debe ser valorado.
Incontinencia urinaria de esfuerzo
Se produce cuando aumenta la presión sobre la vejiga al realizar determinadas acciones, por ejemplo:
- Toser.
- Estornudar.
- Reír.
- Levantar peso.
- Realizar determinados movimientos o esfuerzos físicos.
Puede estar relacionada con una disminución del soporte del suelo pélvico y es frecuente, especialmente, entre las mujeres.
Incontinencia por rebosamiento
En este caso, la vejiga no consigue vaciarse completamente y la orina se va acumulando hasta producir pérdidas, generalmente en forma de goteo.
Puede asociarse, entre otros motivos, a problemas de próstata en los hombres, alteraciones neurológicas o dificultades en el funcionamiento de la vejiga.
La sensación de no vaciar completamente la vejiga, un chorro débil o el goteo frecuente son motivos para consultar con un profesional sanitario.
Incontinencia mixta
Se denomina incontinencia mixta cuando aparecen síntomas correspondientes a más de un tipo, generalmente combinando pérdidas de esfuerzo y de urgencia.
En estos casos es especialmente importante identificar en qué situaciones se producen los escapes para orientar correctamente las medidas de manejo.
¿Qué es la incontinencia funcional urinaria?
La incontinencia funcional urinaria presenta una característica diferente: el sistema urinario puede funcionar correctamente, pero otra dificultad impide que la persona llegue al baño a tiempo.
Es especialmente relevante en personas mayores en situación de dependencia.
Por ejemplo, puede aparecer cuando una persona:
- Tiene movilidad reducida y tarda demasiado en desplazarse hasta el baño.
- Utiliza silla de ruedas y encuentra barreras para acceder al aseo.
- Padece artritis y tiene dificultades para quitarse la ropa.
- Presenta deterioro cognitivo y no identifica correctamente la necesidad de ir al baño.
- Necesita ayuda de otra persona para levantarse de la cama o del sillón.
Por este motivo, el tratamiento de la incontinencia funcional no se limita únicamente a la vejiga. Adaptar el entorno y facilitar el acceso al baño puede tener un papel importante.
Colocar el dormitorio cerca del aseo cuando sea posible, eliminar obstáculos, utilizar ropa fácil de retirar o establecer horarios para acudir al baño son algunas medidas que pueden facilitar los cuidados.
¿Cuál es la causa más frecuente de incontinencia urinaria en el anciano?
No existe una única causa más frecuente de incontinencia urinaria en el anciano que pueda aplicarse a todas las personas.
En las personas mayores suelen intervenir varios factores al mismo tiempo. La incontinencia de urgencia es especialmente habitual, pero también pueden contribuir los cambios en el suelo pélvico, los problemas de próstata, enfermedades neurológicas, dificultades de movilidad o determinadas enfermedades y medicamentos.
Algunas causas pueden ser temporales, como:
- Infecciones urinarias.
- Estreñimiento importante.
- Cambios recientes en determinados tratamientos farmacológicos.
- Problemas de movilidad tras una enfermedad o intervención.
- Situaciones que dificultan temporalmente el acceso al baño.
Otras pueden estar relacionadas con enfermedades crónicas, alteraciones neurológicas, diabetes, problemas prostáticos o deterioro funcional.
Por ello, ante una incontinencia que aparece de forma repentina o empeora de manera significativa, es recomendable solicitar una valoración sanitaria en lugar de asumir que se debe únicamente a la edad.
Cómo manejar la incontinencia urinaria en personas mayores
El manejo debe adaptarse al tipo de incontinencia, al grado de autonomía de la persona y a su estado general de salud.
Establecer una rutina para ir al baño
En personas dependientes puede resultar útil establecer horarios regulares para acudir al baño, especialmente si tienen dificultades para reconocer la necesidad de orinar o para desplazarse con rapidez.
El cuidador puede observar a qué horas suelen producirse las pérdidas y anticiparse a ellas.
Un diario miccional también puede ayudar a registrar:
- A qué hora se orina.
- Cuándo aparecen las pérdidas.
- Cantidad aproximada de líquidos consumidos.
- Episodios nocturnos.
- Situaciones en las que se produce la urgencia.
Esta información puede ser útil durante una valoración médica.
Facilitar el acceso al aseo
En la incontinencia funcional, pequeñas modificaciones pueden marcar una diferencia importante.
Es conveniente mantener despejado el recorrido hasta el baño, disponer de una buena iluminación nocturna y utilizar ropa fácil de quitar.
Las personas con movilidad reducida pueden necesitar productos de apoyo, como elevadores de WC, barras de apoyo o soluciones para realizar las transferencias con mayor seguridad.
Cuidar la piel
El contacto prolongado de la piel con la orina o las heces puede provocar irritación y molestias.
Es importante realizar una higiene adecuada después de las pérdidas, secar la zona cuidadosamente y cambiar los productos absorbentes siempre que sea necesario.
Dependiendo de las necesidades de la persona pueden utilizarse pañales, ropa interior absorbente, protectores de cama u otros productos específicos.
En personas con deterioro cognitivo que intentan quitarse repetidamente los absorbentes también existen prendas adaptadas para facilitar su cuidado.
Tratamiento de la nicturia en ancianos
La nicturia consiste en despertarse durante la noche para orinar. Aunque puede resultar frecuente en edades avanzadas, cuando se repite varias veces puede afectar al descanso y aumentar el riesgo de caídas al levantarse durante la noche.
El tratamiento de la nicturia en ancianos depende de su causa, por lo que no existe una única solución válida para todos los pacientes.
Como primera medida conviene valorar factores como:
- Cantidad y horario de los líquidos consumidos.
- Consumo de café, té o alcohol durante la tarde o noche.
- Presencia de hinchazón en las piernas.
- Problemas de próstata.
- Síntomas de vejiga hiperactiva.
- Diabetes.
- Enfermedades cardiovasculares o renales.
- Problemas relacionados con el sueño.
- Medicamentos que pueden aumentar la producción de orina.
En algunos casos puede ser conveniente reducir la ingesta excesiva de líquidos durante las últimas horas del día sin disminuir de forma inadecuada la hidratación total.
También es importante mantener despejado e iluminado el recorrido al baño para reducir el riesgo de caídas.
Cuando la persona utiliza medicamentos diuréticos, cualquier modificación de su horario debe realizarse únicamente siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario.
Si la nicturia aparece frecuentemente o altera significativamente el sueño, debe investigarse la causa antes de iniciar un tratamiento específico.
Incontinencia de heces en ancianos
La incontinencia de heces en ancianos, también denominada incontinencia fecal, consiste en la pérdida involuntaria de heces líquidas o sólidas o en la incapacidad para controlar adecuadamente la evacuación.
Puede presentarse como una necesidad urgente de defecar que no permite llegar al baño a tiempo o como pérdidas que se producen sin que la persona sea plenamente consciente de ellas.
Entre las posibles causas se encuentran:
- Diarrea.
- Estreñimiento crónico.
- Acumulación o impactación de heces.
- Debilidad del suelo pélvico o del esfínter anal.
- Lesiones nerviosas.
- Enfermedades neurológicas.
- Deterioro cognitivo.
- Movilidad reducida.
El estreñimiento merece una atención especial. En algunas personas mayores puede acumularse una masa de heces endurecidas y producirse posteriormente la salida involuntaria de heces líquidas alrededor de esa obstrucción.
Por este motivo, las pérdidas fecales no deben tratarse automáticamente con medicamentos antidiarreicos sin conocer primero cuál es la causa.
El tratamiento puede incluir modificaciones de la alimentación, regulación del tránsito intestinal, ejercicios del suelo pélvico, establecimiento de horarios para acudir al baño u otras medidas indicadas por profesionales sanitarios.
¿Qué papel tiene el suelo pélvico?
Los músculos del suelo pélvico participan en el control de la vejiga y del intestino.
Los ejercicios dirigidos a fortalecer esta musculatura pueden formar parte del tratamiento de algunos tipos de incontinencia, especialmente cuando existe debilidad muscular.
Sin embargo, es importante aprender a realizar correctamente estos ejercicios. Contraer otros músculos o utilizar una técnica inadecuada puede hacer que el ejercicio sea menos eficaz.
Cuando sea necesario, un fisioterapeuta especializado puede valorar la musculatura y enseñar ejercicios adaptados a las características del paciente.
Cómo cuidar a una persona mayor con incontinencia
La incontinencia puede afectar a la autoestima y hacer que algunas personas eviten salir de casa, recibir visitas o participar en actividades sociales.
Por ello, los cuidados deben preservar siempre la intimidad y dignidad de la persona.
Conviene evitar reproches o comentarios que puedan generar vergüenza, realizar los cambios de ropa o absorbentes con discreción y fomentar toda la autonomía que sea posible.
También es importante vigilar cambios que puedan justificar una consulta sanitaria, como la aparición repentina de incontinencia, dolor al orinar, sangre en la orina, fiebre, dificultad para vaciar la vejiga, estreñimiento persistente o un empeoramiento importante de las pérdidas.
Atención domiciliaria para personas mayores dependientes
Cuando una persona mayor presenta dependencia, problemas de movilidad o necesita cuidados sanitarios continuados, controlar la incontinencia puede formar parte de un plan de atención más amplio.
Contar con profesionales permite valorar el estado general del paciente, supervisar sus cuidados y detectar cambios que puedan requerir atención médica.
Disponemos de un servicio de enfermería a domicilio en Málaga dirigido a personas mayores, pacientes dependientes y personas que necesitan asistencia sanitaria sin desplazarse de su hogar.
Además, en Ipsomedical ofrecemos diferentes soluciones de equipamiento y atención domiciliaria destinadas a facilitar el cuidado de personas con movilidad reducida o dependencia.
El objetivo debe ser encontrar una forma de manejar la incontinencia que combine seguridad, comodidad y respeto por la autonomía y dignidad de la persona.